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Salud Cutánea
Dra. Migdalia Lugo Izquierdo*,
Lic. Néstor Mora**, Téc. Marlén Figueras***
y Téc. Iliuba Ramírez****
Este proceder, que suma diversas acciones estéticas, se aplica en el Centro Internacional de Salud La Pradera, y el equipo de trabajo lo ha denominado NACOMBLE
Como lo ha definido la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud es un estado de bienestar completo, tanto físico como mental y social, y no se trata simplemente de ausencia de enfermedad.
De este concepto se desprende que si el órgano cutáneo actúa como fuente de placer estético como ningún otro, por sus características y localización, sus alteraciones pueden romper el equilibrio armónico de una persona, alterar su imagen corporal, su belleza, lo cual influye negativamente en lo mental y social, y eso provoca un daño a su salud.
La salud cutánea constituye un verdadero desafío para los especialistas. El tema estético cobra en la actualidad una fuerza impresionante, por el aumento creciente de la esperanza de vida, lo cual motiva a los profesionales de esta rama a buscar nuevas soluciones a estos problemas.
Puede afirmarse además que una buena parte de la comunidad científica reconoce la importancia de la Medicina Natural como vía para multiplicar los medios terapéuticos, y a la vez eliminar los efectos secundarios que muchas de las drogas en uso causan al organismo.
Estudios realizados han comprobado que las expresiones clínicas del envejecimiento cutáneo están entre las primeras causas referidas por los pacientes que acuden a consulta de Cosmetología en el Centro Internacional de Salud La Pradera, así como al Balneario de Santa María del Rosario, donde hemos logrado extender estas acciones hasta la atención primaria, pues en Cosmetología también son útiles los criterios de prevención.
Edades biológica y cronológica
No podemos valorar la edad exactamente por la cantidad de años transcurridos desde que nacimos, pues la edad biológica y la edad cronológica no son necesariamente idénticas. La piel se modifica en el curso de los años, como consecuencia de dos procesos fundamentales: por un lado el envejecimiento cronológico asociado a la edad y a las características familiares, y por otro, el imputable a factores ambientales externos, como los rayos ultravioleta (RUV). Naturalmente, los dos factores se asocian y conforman la historia personal del individuo, en la cual la herencia, caracteres y estilo de vida se superponen.
La edad y el medio ambiente provocan una reducción de la actividad metabólica de la piel, con una consecuente reducción de la rapidez del recambio celular.
Los rayos ultravioleta e infrarrojos aceleran los procesos de envejecimiento cutáneo, y se desarrollan radicales libres que interactúan a nivel celular con las proteínas, los lípidos y el DNA.
Esos cambios estructurales causan reducción de las principales funciones, y los cambios fisiológicos asociados con esas reducciones incluyen deterioro de la función de barrera, decrecimiento del recambio de las células epidérmicas, así como de otras células del sistema inmune, entre ellas las de Langerhan y T.
Daños graves se ven progresivamente en la dermis, donde se pierde la capacidad de retener agua; el daño a nivel de las fibras elásticas y colá-genas se manifiesta con una disminución de la elasticidad y nutrición del tejido, por sufrimiento circulatorio, y comienzan a aparecer las arrugas.
En general, en el envejecimiento intrínseco se pierde colágeno en la dermis, hay una reducción de la actividad celular y ocurre un afinamiento de la piel. Recíprocamente, la piel foto-envejecida se engrosa y arruga, surgen la aspereza y el desorden y degradación de las fibras elásticas, y además la hipopigmentación e hiperpigmentación. Ambos envejecimientos se notan más en la piel de la cara.
Vale significar que estos cambios también son dependientes del estilo de vida, y están relacionados con la cantidad y tiempo de exposición a la luz solar, y con los cuidados que ofrecemos a la piel.
Los ojos son el primer elemento de juventud y belleza, y el rasgo más expresivo de la cara. En ellos son fundamentales los párpados superior e inferior. El tamaño del ojo se aprecia cuando se encuentra abierto, y ese tamaño a menudo es disminuido y opacado por párpados colgantes e hinchados. Las arrugas prominentes, los pliegues y la bolsa de los párpados arruinan el brillo natural y la belleza de los ojos, y aportan al rostro una expresión de envejecimiento.
Las personas que llegan a nuestras consultas de cosmética médica en busca de ayuda por flaccidez y arrugas palpebrales, presentan otras expresiones clínicas de envejecimiento cutáneo, y además unen a esto ansiedad, depresión, o ambas, pues sienten que están perdiendo la juventud, y ese es un síntoma que atenta contra su salud, y muchas veces daña su autoimagen.
Ante estas realidades, decidimos aplicar un enfoque terapéutico integral que complementa la medicina natural y convencional, y da como resultado una estrategia terapéutica y cosmecéutica, que suma acciones de diversos productos y técnicas favorables a la calidad de la piel, y a la vez contribuye a que la cirugía tenga una mejor y más rápida evolución, reduce al mínimo los efectos secundarios indeseados, y facilita la terapéutica estética posterior.
A ese método combinatorio de lo natural-convencional con la blefaroplastia cosmética, lo denominamos NACOMBLE. Tal procedimiento complementa los efectos de los masajes manuales para mejorar la circulación de retorno y la circulación local, lo cual redunda en una mejor nutrición del tejido, activación de las glándulas sudoríparas y sebáceas, a la vez que contribuye a un mejor tono muscular.
Para inducir además la relajación del paciente se escoge la agradable técnica del sonido, apoyada en la aromaterapia, en la que se utilizan aceites esenciales de alta calidad, como el de manzanilla.
Al recibir al paciente se le confecciona una historia clínica especial, se le practica un examen físico-dermatológico para clasificar su piel, describir sus características morfológicas cutáneas, buscar signos de dermatoheliosis, a la vez que recibe una exhaustiva observación para detectar otras manifestaciones. Después se efectúa el diagnóstico y se le ofrecen las indicaciones de un tratamiento personalizado.
También se le imparte preparación cosmetológica que incluye información sobre los protectores solares adecuados, muy importantes para la protección de la piel, y se le instruye además acerca del uso adecuado de los cosméticos, los detergentes y otras sustancias. Asimismo aprende la utilidad de los ejercicios físicos, y lo dañino de ciertos hábitos, como el fumar y otros.
A la persona que se apresta al tratamiento se le dan a conocer sus posibilidades reales de recuperación, para que pueda crear expectativas reales en cuanto a los resultados que podrán obtenerse, y se le enseñan los ejercicios de expresión facial, que contribuyen a mantener los logros del tratamiento recibido.
Paralelamente se les indican análisis complementarios, procedimientos restitutivos prequirúrgicos, hasta que llega a la cirugía. Después se le practican los tratamientos postqui-rúrgicos, y a continuación los de mantenimiento.
Desde las primeras sesiones de aplicación del NACOMBLE se observan evidencias de mejoría; en la tercera, la piel está más lisa y ha ido abandonando su aspecto opaco, lo cual resulta de mucho agrado al paciente. Después de seis u ocho sesiones se concluye la primera fase del tratamiento, y es cuando pasamos a la etapa quirúrgica, con la ejecución de la blefaroplastia. Habitualmente utilizamos la técnica de "cielo abierto" y transcutánea para la exéresis de las bolsas de grasa o lipectomía, así como la exéresis de la piel para la eliminación de los pliegues palpebrales. Por último hacemos una sutura continua en el párpado superior y una sutura interrumpida de material fino para el párpado inferior, las cuales se retiran a los cinco días de la intervención.
Una vez retirada la sutura comienza la tercera etapa del tratamiento, con la aplicación de peloide en días alternos, en una capa razonable que se retira con abundante agua, hasta completar los 10 días en el post-operatorio.
Casuística
Con el objetivo de cuantificar los beneficios de esta terapia múltiple estudiamos un grupo de 36 féminas tratadas con NACOMBLE, con edades entre los 40-60 años, y con fototipos entre dos y cinco de la clasificación Fitz Patric. El número de sesiones de tratamiento pre-quirúrgico estuvo entre seis y 10, y post-quirúrgico tres. Los síntomas del envejecimiento fueron evaluados clínicamente mediante una escala de cuatro puntos: no visible, pobremente visible, moderadamente visible y muy visible, y los síntomas seleccionados fueron: arrugas finas, aspecto opaco, pigmentaciones, pliegues y flaccidez palpebral y bolsas palpebrales.
Después de concluido el tratamiento los efectos fueron evaluados usando VAS (escala visual análoga). Los pacientes hicieron su propia evaluación usando VAS con criterio de poco cambio y cambios muy pronunciados.
Conclusiones
Atendiendo a los resultados se deduce que el tratamiento de pliegues y flaccidez palpebral con NACOMBLE ofrece evidentes ventajas por su rapidez y eficiencia, y logra mejorar el equilibrio armónico del rostro, con una piel más suave, hidratada, con brillo natural, mejoría de las arrugas y pigmentaciones, además de una expresión de los ojos más resplandeciente, que contribuye a una mejor calidad de vida de los casos tratados.
Los autores
* Esp. 1er. Grado Dermatología, verticalizada en Cosmetología y Cirugía Dermatológica, ** ** Dermatocosmetóloga CIS La Pradera.
*** Licenciado en Cultura Física, CIS La Pradera.
**** Técnica de Fisioterapia y Cosmetología, CIS La Pradera. Cosmetóloga del Balneario de Santa María del Rosario
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