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Cáncer en el siglo XXI: aún por resolver
Gisela Rodríguez Armas
Equipamiento de última generación y productos biotecnológicos disminuyen los efectos devastadores del mal
Más de 25 000 nuevos casos de cáncer son diagnosticados cada año en Cuba, y entre 15 y 17 000 fallecen como consecuencia de la enfermedad, que alcanza alrededor de 200 localizaciones en el organismo. Desafortunadamente, para muchos cobra importancia cuando el mal se declara, sin embargo está demostrado que más de un tercio de los casos son prevenibles.
Cinco mil de ellos se relacionan con el tabaquismo (responsable de tumores malignos en el sistema respiratorio) y 10 000 con inadecuados hábitos alimentarios, como dietas ricas en grasas y baja presencia de fibras, vegetales y frutas, lo cual se evidencia en el 30% de los afectados por neoplasias en mama, próstata, intestino y sistema endocrino.
Cifras similares se atribuyen a la ingestión de alcohol, una de las causas principales de los carcinomas hepáticos.
Otro 20% se asocia a infecciones por virus, causantes del cáncer cérvico-uterino, del pene y otros, mientras el 3% corresponde a contaminantes ambientales y factores genéticos.
Mas, la presencia sostenida de alguno de esos factores de riesgo puede provocar mutaciones genéticas en las células.
A nivel celular
Al reproducirse y multiplicarse desde el nacimiento hasta su muerte, las células humanas mantienen estable la composición del organismo. Cuando los reguladores de la muerte celular se desestabilizan ocurre un crecimiento desordenado que tiende a ocasionar alteraciones estructurales de los órganos, génesis de la formación tumoral.
Luego, a través de la circulación sanguínea, linfática o directa, son liberadas algunas células del tumor primario que se establecen en otras zonas del cuerpo, dando lugar a la metástasis, estadio más complejo.
Según el doctor Rolando Camacho, jefe del Grupo Nacional de Oncología y presidente del Programa de lucha contra el cáncer en la Isla, la humanidad dispone de tres armas fundamentales para combatir el mal: la cirugía (más usada), la quimioterapia y la radioterapia, que proyectadas hacia las zonas afectadas actúan a nivel celular, con riesgo también para los tejidos sanos.
La conjugación de estas técnicas ha prolongado la vida a más del 65% de los pacientes cubanos en los últimos años, aunque la adquisición de citostáticos y equipos para la radioterapia se deprimió por el bloqueo al país, debido a la falta de recursos y la necesidad de adquirirlos mediante terceros países.
Es apreciable el esfuerzo que realiza el Estado para garantizar el tratamiento a todos los enfermos. Solo el pasado año se emplearon más de cuatro millones de dólares para asegurar la quimioterapia, afirma Camacho.
Se instalaron nuevos equipos de radioterapia en todos los servicios del país, que incluye, además de la capital, las provincias de Pinar del Río, Matanzas, Villa Clara, Camagüey, Holguín y Santiago de Cuba, y en Ciudad de La Habana existen tres: en el Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología (INOR), en el Centro de Investigaciones Médico-Quirúrgicas (CIMEQ) y en el hospital Clínico Quirúrgico Hermanos Ameijeiras.
Además, en el INOR y en Santiago de Cuba funciona un equipo con acelerador lineal para aplicar radioterapia externa con rayos X, y no con fuente radiactiva de cobalto, explica el especialista.
Estos posibilitan tratar la lesión con un margen mínimo de afectación para el tejido sano, pues emite una radiación puntual dirigible.
Hasta el momento, con el cobalto se soluciona el 80% de los casos, cifra que esperan mejorar con el acelerador lineal.
El costo de cada equipo oscila entre 900 000 y un millón 200 000 dólares. Este requiere de la incorporación de un sistema de planificación, la técnica del cobalto, un simulador, y otros aditamentos, que hacen de esta tecnología de avanzada la más cara en la actualidad.
Técnicas más directas
La braquiterapia, otro sistema de radioterapia, se aplica directamente en la lesión. Consiste en colocar catéteres, tubos o aplicadores provistos de fuentes radiactivas, que emiten la dosis de radiación requerida por el paciente. En el caso del cáncer ginecológico, se sitúa dentro de la vagina o el útero.
Alrededor del 60% de los pacientes en algún momento de la enfermedad reciben esta radioterapia, y en ocasiones la externa, como en los casos de cabeza y cuello.
En nuestro país existen cinco equipos de este tipo y se aplican en ginecología de forma manual; también en próstata, esófago, pulmón y en partes blandas como los músculos. Su empleo facilita una radioterapia más intensa, que no requiere hospitalización.
En busca de técnicas más directas, especialistas del Grupo Nacional de Genética Médica trabajan en un estudio para caracterizar las mutaciones genéticas en familias donde varios de sus miembros han padecido cáncer de mama y de otras localizaciones. Abarca, además, a otras personas que presentan estas alteraciones.
El 10% de estos casos pueden tener origen hereditario, aunque no en todos se desarrolla. A veces hay coincidencia de algunos miembros, sin que se observe una alteración genética propia de ese grupo familiar. Se trata de encontrar los rasgos típicos o propios de las familias cubanas.
Investigaciones similares se han realizado en países como Canadá y Filipinas, donde se encontraron particularidades genéticas. Los resultados posibilitan la búsqueda de esas mutaciones en la población supuestamente sana, y un seguimiento individual para evitar el desarrollo del mal
Inmunoterapia cubana
Desde hace varios años, Cuba encontró su vía de apoyo biotecnológico, ante los excesivos precios y el monopolio farmacéutico. Así surgieron el factor estimulador de colonias granulocíticas, la eritopoyetina y el interferón, que contribuyeron a la recuperación de los pacientes irradiados.
Ahora la inmunoterapia cubana es más abarcadora y exhibe resultados. Ese es el caso a h-R3, primer producto de la biotecnología nacional registrado con propiedad industrial para el tratamiento del cáncer, y segundo anticuerpo monoclonal (AcM) reconocido en el mundo para tumores sólidos.
Está dirigido contra el Receptor del Factor de Crecimiento Epidérmico (EGFR), principal marcador de progresión tumoral, afirma la doctora Tania Crombet, del Centro de Inmunología Molecular (CIM), quien tiene a su cargo los ensayos clínicos.
El primer antagonista del EGFR fue obtenido por técnicas de ingeniería genética asistida por modelación matemática y contiene las regiones hipervariables (CDR) del AcM murino (ior egf/r3) y los marcos (Frs) de sus regiones variables, así como de las constantes de origen humano, explica.
Actualmente se encuentra en curso el ensayo aleatorizado, fase II, en el Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología, Centro de Investigaciones Médico-Quirúrgicas, y en los hospitales Hermanos Ameijeiras, de la ciudad de La Habana, y Celestino Hernández, de Villa Clara, donde los pacientes reciben la terapia: convencional y radioterapia, más el anticuerpo monoclonal.
Combinado con radioterapia, hemos logrado una regresión completa en el 60% de los casos, mientras el retroceso parcial en otros ha elevado la calidad y tiempo de vida a más de 40 meses. Incluye pacientes con carcinomas de origen epitelial, con alta expresión de EGFR. Entre ellos los que padecen cáncer de pulmón, colon, mama, próstata y cérvico-uterino.
Con su generalización, más de 10 000 cubanos podrán beneficiarse cada año, lo que reducirá la mortalidad en Cuba, donde el cáncer constituye la segunda causa de muerte y la primera limitante de las potencialidades de vida.
En Canadá, por ejemplo, los resultados son aún mejores, y la regresión completa se ha conseguido en el 70% de los tratados. Pensamos que se debe al tipo de radioterapia aplicada, comenta Tania.
Este año pretenden diversificar su empleo con 14 nuevos ensayos en el país, además de los que ya se realizan en China, Italia y México.
Futuro prometedor
En busca de financiamiento y mercado se han creado empresas mixtas para garantizar el desarrollo de la investigación. Así surge Biocon Pharmaceuticals (Cuba-India), que incluye la construcción de una planta de productos biotecnológicos cubanos.
Nace también Biotec International, que constituye la primera instalación industrial biotecnológica con propiedad parcial en China.
Además se ha logrado el primer contrato de licencia de un producto en investigación con la empresa canadiense YM Biosciences Inc.
Tenemos firmados contratos de representación para ensayos clínicos y registro con firmas farmacéuticas de México, Argentina y Brasil. Es la variante que tiene el país para financiar las investigaciones y garantizar su extensión a la población cubana.
En el 2002 la patente del AcM h-R3 obtuvo medalla de oro de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), mientras se concedió en 17 países de Europa, Estados Unidos, Canadá y China.
En tanto, el método de humanización del AcM h-R3 recibió en 1999 el premio anual de la Academia de Ciencias de Cuba y fue presentado en el congreso de Oncología más importante a nivel mundial: la reunión anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (2001 y 2002). Mereció premio relevante en el XIV Forum Nacional de Ciencia y Técnica.
Pero este no resulta el único logro de la inmunoterapia contra el cáncer que desarrolla Cuba. Ocho vacunas en diferentes fases investigativas siguen su curso con esperanzas factibles. Seis de ellas se realizan en el Centro de Inmunología Molecular con el apoyo de otras instituciones, cuatro de las cuales se encuentran en fase clínica mediante ensayos en Cuba, Argentina, Canadá y Reino Unido.
Dos se basan en moléculas sobreexpresadas en las células tumorales, mientras otra tiene como base un anticuerpo monoclonal antiidiotípico que mimetiza una de estas partículas; la cuarta se relaciona con el factor de crecimiento epidérmico. En conjunto, constituyen uno de los tratamientos más completos para abordar tumores malignos.
A lo anterior se adicionan importantes programas de detección temprana en localizaciones del aparato reproductor femenino (con la citología vaginal cada tres años a partir de los 25) y en mama con el examen físico y el autoexamen (a los 30 y la mamografía después de los 50).
El tercero está dirigido al cáncer bucal, cuya garantía resulta la asistencia al estomatólogo, sin requerir instrumental especial. Con solo iluminar el área, observar las lesiones y tratarlas a tiempo, puede disminuir el número de afectados.
Aunque los programas asistenciales son abarcadores y las terapias en desarrollo incluyen tratamientos integrales gratuitos, el cáncer continúa siendo un problema por resolver no solo para Cuba, sino para la humanidad.
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