Biotecnología Revolucionaria
Miguel Badillo/ José Réyez
Gracias al bloqueo, el pueblo cubano come menos chatarra que otros, no hay en la isla las epidemias que existen en Estados Unidos y los países desarrollados, donde abundan la obesidad, hipertensión, cáncer, diabetes, cardiopatías

La Habana, Cuba.- Cuba cumple ya la consigna que hace cuatro décadas lanzó Fidel Castro: ser un país de hombres de ciencia y de pensamiento. Desde el polo de la biotecnología que reúne a decenas de centros en la isla, el Instituto Finlay investiga, desarrolla y produce vacunas para prevenir enfermedades de cubanos y miles de seres del mundo sin importar su ideología.
Desde hace 20 años, Cuba es líder en América Latina en el desarrollo de vacunas, asegura Concepción Campa Huergo, presidenta del Instituto Finlay, quien explica las causas de ese liderazgo: "el desarrollo de vacunas en el mundo occidental tiene más de 200 años y en ese tiempo ha desarrollado unas 20 vacunas".
La investigadora atribuye este éxito a las 'cinco fortalezas fundamentales' de la biotecnología cubana: prioridad estatal, recursos humanos (se trabaja sin afán de lucro, en pro de la salud del hombre), colaboración entre centros (los proyectos se hacen en común), ensayos clínicos (a través del sistema de salud) y la voluntariedad, gracias a la educación de la población ésta prueba las vacunas en sí misma.
Cuba produjo la vacuna contra la meningitis B, única en el mundo. Ningún país, pese a intentarlo, ha logrado desarrollarla, expresa la doctora Campa quien evoca que se logró en la isla tras una gran epidemia, además de que se han aplicado más de 50 millones de dosis en Argentina, Colombia y Uruguay.
A este fármaco siguieron la vacuna de la hepatitis, la de introspirosis, que muy pocos países la producen y más recientemente, la vacuna contra la hemofilo influensa que también es única en el mundo.
En el amplio universo de la inmunización, Cuba contribuyó al mundo con tres antígenos más: la vacuna del tétanos, la difteria, tosferina y de la lectospira -enfermedad de las ratas que ocurre cuando hay grandes inundaciones-, a las que se suman la de la salmonela tifo o fiebre tifoidea, así como la de la hepatitis y meningitis.
"Estamos en pláticas con fábricas de vacunas en México para ver si hacemos producciones cooperadas", comenta la experta.
Actualmente Cuba investiga unos 27 proyectos de vacunas, con lo que su programa de inmunización es de los más grandes del mundo. Ahí se vacunan los niños contra 14 enfermedades, con coberturas de vacunación de más del 95 por ciento y de esas 14 enfermedades, sus científicos producen nueve de esas vacunas.
Conejillos solidarios
La doctora Campa destaca un hecho inédito en el mundo científico contemporáneo "los propios investigadores nos aplicamos la vacuna primero por una cuestión ética. Nuestros propios hijos fueron los primeros en recibir esa vacuna cuando estaba en el proceso de ensayo clínico y hoy ya es un producto de reconocimiento mundial"
Explica que para desarrollar la vacuna del cólera, los investigadores realizan ensayos clínicos tomando la vacuna y después toman cólera virus. "Hemos tenido jóvenes voluntarios; un grupo toma la vacuna y otro con placebo (que es un control) y ambos toman cólera. El grupo de la vacuna no ha tenido síntomas y el grupo del placebo sí.
"Ahora hay que llevar esa vacuna a una población que sí tenga la enfermedad. Pensamos movernos a países de África para ver su eficacia, llevamos un desarrollo de varios años", confía Campa Huergo.
Otro significativo ejemplo de la biotecnología aplicada es la vacuna que desarrolla contra el Sida. Cuba realiza ya ensayos clínicos, que por implicar un gran riesgo, se la aplican los propios investigadores.
"Es una vacuna riesgosa pero sobran cubanos para los ensayos clínicos -comenta Concepción Campa. Con sólo tener los anticuerpos quedan positivos, estamos al mismo nivel que el resto del mundo".
- ¿Cuando una persona se involucra con otra con VIH, una se infecta y la otra no?
"No se debe ver sólo el virus o la bacteria sino también el terreno, el organismo y quizá así sea más fácil enfocar en un futuro la medicina".
-¿Cuánto tiempo pasará para que los científicos la tengan?
"Debe verse con un enfoque más integral. La ciencia debe ocupar su espacio en enfermedades como el Sida y el cáncer. Son enfermedades complejas pero en ambos casos -y casi todas las crónicas no transmisibles, como la obesidad que es la gran epidemia de este siglo- deben enfocarse de manera multifactorial.
"El Sida llegó para enseñarnos a mirar más complejamente la enfermedad. El Sida de África pasa por la alimentación de sus pueblos, por su equilibrio, pasa por más cosas que una simple vacuna. Se está trabajando en el aspecto preventivo y terapéutico. No creo que una simple vacuna o una simple inyección nos salve del problema".
En esa lógica de logros, destaca el desarrollo de la vacuna contra el cáncer, otro flagelo de la humanidad. Cuba tiene avances, declara la experta y detalla que "hay unos siete proyectos de vacunas contra el cáncer que van bien. "Recientemente acordamos con una firma estadounidense para ensayos clínicos y desarrollo de esas vacunas", dice.
Contra las trasnacionales
Cuba desarrolló la vacuna contra el cólera -aunque en la isla no existe ese mal- porque "nuestro presidente Fidel nos la pidió para países pobres; el cólera es una enfermedad de países pobres y a las grandes transnacionales no les interesa producirla porque no es lucrativa", explica la directora del Instituto Finlay.
"Los países que la padecen no tienen para pagar lo que ellos (las trasnacionales) para desarrollar sus investigaciones. Desarrollamos una vacuna para el cólera no para turistas, sino para los pueblos que padecen esas enfermedades", subraya.
-¿Por eso los países subdesarrollados tienen mayores problemas de enfermedades?
"Los países desarrollados están enfermos porque tienen obesidad, hipertensión, cáncer, cardiopatías y porque toman enormes volúmenes de medicamentos para poder dormir".
La especialista subraya "esa no es una población sana, ¿de qué salud hablamos? ¿De qué esperanza de vida hablamos? Alargar la vida sin calidad de vida tampoco tiene sentido, ¿qué buscamos entonces? Vivir más productivamente, gozando de la vida, no sufriendo de la vida", sentencia.
Destaca que la salud de los cubanos es mejor que la de habitantes de países desarrollados, pero advierte, "el estado de salud de los cubanos pasa también por la necesidad de aprender una alimentación más equilibrada".
Sostiene que para ello, el Instituto Finlay "amplió el concepto de medicina preventiva y hacemos ensayos de dietoterapia, curar con comida, con base en la medicina tradicional china del ying y el yang; clasificando alimentos y enfermedades.
Señala que casi toda la alimentación occidental es globalizada, con productos chatarra que crean adicciones "hoy hay toxicomanías alimentarias, hay adicción creada por esa globalización. Casi todas las enfermedades crónicas no transmisibles son producto de la acidificación. Azúcar, grasas, lácteos, la papa, el tomate, la papa frita, coca cola, todas son acidificantes".
De ahí que países con alto índice de osteoporosis consuman leche mientras que países asiáticos que no la consumían no tienen osteoporosis. "Por eso en la osteoporosis no hay que tomar leche, todo lo contrario, una cucharada de ajonjolí tiene tres veces más calcio asimilable que la leche", ilustra.
En su opinión, "el hombre y la industria alimentaria en su necesidad de acaparar y lucrar refinan todos los alimentos y les quitan los nutrientes aunque así se conservan más porque los microorganismos no los atacan. La industria alimentaria y la industria farmacéutica nos han creado mitos y hábitos".
Explica que ya hacen ensayos clínicos con diabéticos, asmáticos, hipertensos, enfermos de cáncer, niños autistas, esquizofrénicos, ancianos con Alzheimer y todos mejoran con una dieta neutra o más alcalina para evitar el exceso de alimentos acidificantes (chatarra) que se han globalizado.
Este proyecto implica enseñar a cocinar y a comer para incluir cinco sabores: salado, ácido, amargo, dulce y picante que se relacionan con los cinco órganos principales del cuerpo.
"En el Instituto Finlay se concluyó que los microorganismos son más inteligentes que los hombres porque saben comerse los nutrientes; el hombre es el único animal que toma la leche de otro animal, en algunos años nos espantará lo que hacemos hoy como nos espantamos de los caníbales", examina Campa.
Bloqueo y ciencia
"Parecerá extravagante, pero creo que al bloqueo le debemos agradecer muchísimas cosas y no soy yo la única en decir esto que puede parecer una locura. Más de una vez Fidel ha dicho que un día al bloqueo hay que hacerle un monumento, porque gracias a esto los cubanos hemos crecido y aprendido.
"No podría decir que el bloqueo nos quita ningún nutriente, todo lo contrario. Gracias al bloqueo tenemos los cultivos organopónicos. Gracias al bloqueo nuestra agricultura es orgánica y tenemos desarrollos de vegetales. Gracias al bloqueo el pueblo cubano come menos chatarra que otros pueblos. No hay la epidemia de obesidad que existe en Estados Unidos y supera las tres cuartas partes de la población infantil. Ahí habrá una epidemia de diabetes y de cáncer, Cuba no tiene ese conflicto.
"Indiscutiblemente que el bloqueo daña la comunicación de los pueblos; no es justo que pueblos tan cercanos no podamos compartir, que los científicos no podamos ir a los congresos en Estados Unidos a oír lo que hacen ellos y a que ellos oigan lo que hacemos" y alude a la imposibilidad de realizar en la isla el Foro Global de Investigaciones en Vacunas en el que Cuba presentaría sus avances al mundo.
Equilibrio
No es la lucha contra las cosas con las que hay que convivir porque contra el virus y las bacterias hay que convivir, sino enfocarlo sobre el equilibrio del individuo; no hay enfermedades sino enfermos.
El equilibrio de las personas y el equilibrio de la sociedad es imprescindible para poder vivir en salud. Lo mismo pasa con virus más sencillos; una gripe puede llegar a una familia o a un colectivo y no todos se enferman, y hay quien se enferma muy grave y quien pasa sin ni siquiera acostarse; depende del equilibrio.
Cuando un individuo está equilibrado, se equilibra su grupo, se equilibra la familia, se equilibra la sociedad y se equilibra también la naturaleza, porque el medio ambiente lo agredimos porque estamos desequilibrados, por temor; queremos acaparar porque tenemos miedo cuando no lo tengamos y el miedo no es más que el reflejo del desequilibrio.
Si no vamos a la búsqueda del equilibrio de los individuos, no vamos a poder lograr la lucha con la enfermedad de la naturaleza que es más grave que la enfermedad de los individuos, porque ya no son sólo los hombres los que se están enfermando, estamos enfermando el medio ambiente, estamos creando un círculo vicioso porque ese medio ambiente enfermo, enferma más a los hombres y crea enfermedades emergentes y situaciones difíciles