Recuperación sin empleo
En la recta final de la administración de Vicente Fox ya casi ningún analista recuerda la promesa del mandatario de lograr un crecimiento económico del 7 por ciento. Ahora, las expectativas están puestas en la ansiada recuperación que, en teoría, ya se habría presentado con la dinámica que se espera para el Producto Interno Bruto de 4.2 por ciento para el segundo semestre del año respecto al crecimiento de 3.8 por ciento registrado en la primera mitad del ejercicio. El problema, sin embargo, es que esta mejoría aún no representa la creación de empleos para millones de mexicanos. Así lo confirma la Tasa de Desempleo Abierto para agosto de 4.35 por ciento, la más alta de los últimos siete años.
Por ello, la banca comercial advierte que, por ahora, no puede cumplir su compromiso de otorgar créditos a las pequeñas y medianas empresas y ha decidido que su derrama de financiamientos se concentre en un 26 por ciento en grandes compañías, así como en el financiamientos al consumo, segmento en el cual las ganancias son mayores, pues llegan hasta el 25 por ciento. De hecho, la cartera de préstamos al consumo ha aumentado entre 35 y 50 por ciento en lo que va del año; sin embargo, su índice de morosidad, cartera vencida, ha crecido entre 2 y 4 por ciento, respecto al segundo trimestre del 2003.
En fin, las señales de una recuperación sin empleo son claras mientras las grandes empresas deciden mirar al exterior en busca de oportunidades. No es casualidad que dos colosos mexicanos: Grupo México y Cemex se decidan a acelerar sus estrategias de expansión para diversificar riesgos y aprovechar las ventajas comparativas que ofrecen otros países en materia de energía, costos laborales y escenario fiscal. Familiarizadas con las condiciones adversas, Grupo México y Cemex capitalizan su experiencia en reducción de costos e incremento de la productividad para crecer en el extranjero.
Y a propósito de ventajas comparativas y desempleo, países como la India nos han demostrado que la capacitación del capital intelectual de un país sí representa una solución para economías con lento crecimiento de su mercado interno y altos niveles de pobreza. La barrera para que México pueda capitalizar su cercanía con la economía más poderosa del mundo no es la falta de preparación de nuestros técnicos y ejecutivos, sino la ausencia de un proyecto educativo dirigido a complementar la preparación con herramientas de trabajo como el idioma inglés, situación que a India, por ejemplo, le ha valido convertirse en el principal proveedor de servicios de Estados Unidos. En fin, vienen tiempos difíciles, pues durante el último bimestre del año los analistas esperan un recrudecimiento de las presiones inflacionarias como resultado del alza histórica que ha registrado el precio del petróleo, pero sobre todo del enrarecido ambiente electoral en Estados Unidos. En México, de manera paralela, se prevén días aciagos, pues el Poder Legislativo, una vez más, se encuentra inmerso en un enfrentamiento de las fuerzas políticas que dejará a un lado la reforma fiscal, eléctrica, pero sobre todo la distribución racional de los recursos que necesita la economía para crecer y dar empleo.
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