Cemex: crónica de una expansión anunciada
Claudia Villegas
Fue Lorenzo Zambrano, presidente de Cemex, quien dio el primer paso: viajó a Londres hace poco más de un mes para presentar a sir John Parker Stuart Walter su oferta por el 20 por ciento de la cementera y concretera inglesa RMC, el fabricante de cemento mezclado más importante de los mercados internacionales.
Parker, a quien Zambrano conoció en las reuniones del consejo de administración de Citigroup, rechazó la propuesta, pues sabía que el Rey del Cemento no podría resistir una negativa.
Además, en el mercado de valores de Londres ya se había filtrado la consistente compra que realizaba la empresa mexicana de acciones de RMC a inversionistas institucionales.
Parker también sabía que meses atrás Cemex se venía preparando para alcanzar una de sus espectaculares compras. Los analistas apostaban por la cementera argentina Loma Negra.
Después de todo, era uno de los pocos mercados de América Latina en el que Cemex aún no tenía presencia. El ingreso a Argentina estaba valuado en 780 millones de dólares y estaba en línea con las compras que había realizado la cementera.
Sin embargo, la correduría JP Morgan elevó el precio de la cementera argentina y Zambrano decidió retirarse.
Por eso, Parker estaba seguro de que por el mercado de Europa del Este, en donde sí operan sus grandes competidores: Lafarge, de Francia, y Holcim, de Suiza, Zambrano ofrecería más, mucho más.
Con RMC, Cemex podría ampliar su presencia a Polonia, Checoslovaquia, Croacia y obtener, al mismo tiempo, flujo de efectivo de mercados estables y maduros, como Francia e Inglaterra y como valor adicional incrementar sus economías de escala en Estados Unidos, en donde RMC también tiene plantas.
El presidente de Cemex abandonó Londres con una negativa. Tenía la opción de la compra hostil (take over); podría buscar el 20 por ciento de RMC vía operaciones abiertas en el mercado de valores; sin embargo, por primera vez el coloso mexicano del cemento estaría a merced de los especuladores y eso no lo podía permitir.
Arquitecto, miembro de la nobleza inglesa y uno de los hombres con más experiencia en el negocio marítimo, Parker no vivió sus mejores años en RMC: una investigación en Bruselas por supuestas prácticas de control de mercado, el lento crecimiento en varios de sus mercados como Alemania y varios años de pérdidas en sus operaciones que lo llevaron a reducir la plantilla de personal de 33 mil a 28 mil empleados.
De hecho, Parker ya había iniciado la reconversión de la empresa y sólo esperaba ver resultados. El ejecutivo inglés respetaba al pie de la letra el manual del turn around.
Pero Cemex, con su portentosa oferta al pagar 40 por ciento más por las acciones de RMC respecto al precio al que cotizaban en el mercado de valores de Londres, retó a Parker a poner en práctica la máxima empresarial que asegura: "Si te compran, vende y vende bien".
Por eso y a pesar de las críticas en torno a la deuda de Cemex, que ya suma 10 mil 800 millones de dólares, el presidente de la cementera con presencia en más de 20 país, decidió negociar con Citigroup créditos preferenciales -a una tasa de 4 por ciento- que le permitirán financiar completamente con deuda la adquisición, que ya se considera la operación más importante en la que ha estado involucrada la firma mexicana.
El nacionalismo inglés, sin embargo, observó con recelo la osadía del empresario mexicano.
El diario inglés The Independent a través de uno de sus editorialistas aseguró sobre la compra de RMC: "pareciera más una bravuconada influenciada por el mezcal que una cuidadosa y pensada estrategia", según el columnista Jeremy Warner.
La consultoría europea M&A ubicó la adquisición de Cemex entre las operaciones más importantes del año, en la que el presidente de la cementera mexicana puso en práctica su experiencia en estrategias globales de expansión, agresivas tácticas de negocios y la oportuna aplicación de financiamientos.
Warner lo define de otra manera: "Cemex es una empresa con un buen historial de adquisiciones e integración de empresas que acostumbra apalancarlas para comprar otras".

Anécdotas de una expansión
Si la aparición de Cementos Mexicanos en la escena internacional en 1992 con la compra de Valenciana de Cementos y Sanson, fue una sorpresa para algunos analistas, el reciente anuncio de la compra del 18.8 por ciento de la compañía británica RMC se convirtió en un verdadero desafío para la fe de los inversionistas en el olfato empresarial de Lorenzo Zambrano.
El empresario regiomontano no sólo convirtió a Cemex en una multinacional con probado éxito en el manejo de la tecnología y la logística, sino que hizo realidad el sueño de muchos hombres de negocios mexicanos: convertir una empresa local en una multinacional que compite en cualquier mercado.
Ahora, más de una década después de su incursión en el mercado español, Cemex arriesga casi 6 mil millones de dólares para demostrar que su modelo de negocios funciona como un reloj suizo: reconvertir la operación de cementeras con una buena posición de mercado, alta generación de efectivo, mercados cautivos, pero con altos costos de operación.
Y para lograr la operación, Zambrano repite las estrategias: apalancar a las subsidiarias del corporativo mexicano con créditos baratos que reflejan el grado de inversión de un grupo con riesgos diversificados en mercados maduros y emergentes.
Antes del arribo de Cemex al feudo de las grandes cementeras europeas, la industria cementera mundial, era gobernada por un pequeño grupo de grandes consorcios originados en Europa y que habían logrado tomar posesión del mercado de Estados Unidos y Canadá, señala el estudio sobre la expansión de Cemex "Del mercado interno a la empresa global", elaborador por Mario Cerutti, investigador de la Universidad Autónoma de Nuevo León, y Juan Ignacio Barragán de la consultoría Urbis Internacional.
Hasta 1975, la mayoría de las futuras empresas globales -Heidelberger, CBR, Ciments Francais, Onoda, Nihon e Italcementi, entre otras- seguían concentradas en sus mercados nacionales. Antes de 1970 había únicamente cuatro empresas con una estrategia internacional sólida: Lafarge, Blue Circle, Holderbank y Lone Star.
Las dos primeras habían heredado su presencia exterior de los imperios coloniales de sus países de origen -Francia e Inglaterra- y además seguían estando ancladas en sus respectivos mercados nacionales; en cuanto a Holderbank y Lone Star, habían surgido con una estrategia de tipo mundial, pero desde 1964 Lone Star renunció a expandirse en América Latina.
Por ello, sólo Holderbank mantenía su actitud de conquista de nuevos territorios en aquellas economías que permitían inversiones extranjeras en el sector cementero.
En 1970, indica Cerutti, sonó la primera campanada de lo que sería la historia futura de la industria: Lafarge adquirió el control de Canada Cement, una empresa con 6 millones de toneladas de capacidad y que dominaba el 70 por ciento de su mercado interior. Pero no fue sino hasta que se manifestó la crisis del consumo cementero en los países más industrializados, a partir de 1974, cuando las mayores empresas europeas empezaron a asegurar su sobrevivencia en Estados Unidos y en los mercados emergentes.
Mientras el fenómeno de expansión internacional asociado a la crisis de consumo se manifestaba en Europa, el mercado nacional de Cementos Mexicanos -motivado por el auge del petróleo- estaba en pleno apogeo.
Pocos años más tarde, sin embargo, le tocó enfrentar una situación similar: la crisis económica que afectó a México a partir de 1982 contrajo con rudeza el consumo interno y exigió buscar mercados en el extranjero.
Un día negro para Cemex
Monterrey, NL.- La mañana del 27 de septiembre la multinacional mexicana, posicionada como la tercera cementera a nivel mundial, fue sacudida, como nunca, por los mercados financieros, castigada por los inversionistas y observada con lupa por las calificadoras internacionales.
Ese día la empresa que dirige el capitán de industria regiomontano, Lorenzo Zambrano, confirmó que había llegado a un acuerdo para adquirir a la compañía RMC Group de Reino Unido, por un monto total de 5 mil 800 millones de dólares, operación que de inmediato fue calificada de "riesgosa" y con implicaciones negativas para Cemex.
Carlos Hermosillo, analista financiero de la casa de bolsa Vector, afirmó que en principio esa transacción era de riesgo para Cemex, sobre todo por que su deuda se duplicaría, al pasar de 5 mil 300 millones de dólares a más de 10 mil 300 millones de dólares, ya que el 100 por ciento de esa compra sería financiada con líneas de crédito ya comprometidas por el grupo que dirige Zambrano.
El especialista en análisis sobre la industria del cemento, sustentó su opinión de riesgo no sólo por el factor de la deuda, sino porque RMC integra a una planta en Alemania que opera con cero EBITDA y otra en Inglaterra con una capacidad de producción insuficiente para responder a la demanda de ese mercado, que incluso se ha visto en la necesidad de importar cemento para atender las necesidades de esa región de Europa.
Al dar a conocer la compra de RMC, los mercados financieros castigaron las acciones de Cemex, que en México registraron una caída de 7.21 por ciento, mientras que en Nueva York, sus títulos retrocedieron un 6.33 por ciento. El 27 de septiembre fue un día negro para esa cementera mexicana.
Por si fuera poco, ese mismo día las calificadoras internacionales Fitch, Standard&Poor´s y Merrill Lynch, colocaron a Cemex en revisión especial con observación o implicación negativa.
En esta ciudad, Fitch Ratings, daba cuenta que "colocaba en observación negativa las calificaciones de largo plazo en la escala global en moneda extranjera y local de "BBB" de Cemex y de su subsidiaria Cemex España, así como su calificación para Cemex en la escala doméstica de AA+ (mex), siguiendo el anuncio en el cual la empresa comunicó su intención de adquirir RMC Group.
La adquisición de RMC por parte de Cemex resultará en un mayor apalancamiento para la empresa, presionando sus indicadores crediticios en el corto y mediano plazos.
Y en base pro-forma, el apalancamiento medido con la razón de deuda a EBITDA superará las 3.0 veces, nivel superior al objetivo financiero establecido por Cemex de 2.7 veces o menos, acusó Fitch.
Según el análisis de esa calificadora, estratégicamente la adquisición de RMC es positiva porque contribuirá a mejorar el perfil operativo de Cemex.
Al 30 de junio del 2004, Cemex acumulaba una deuda de 5 mil 300 millones de dólares y un EBITDA estimado para el cierre del presente año de 2 mil 400 millones de dólares; en contraste, RMC enfrenta una deuda de mil 500 millones de dólares y generó un EBITDA por 800 millones de dólares durante el 2003.
En la información difundida por Cemex, se establece que la compra de RMC Group sería financiada con líneas de crédito ya comprometidas con instituciones como Citigroup Global Markets Limited y con Goldman Sachs International.
"Dicho financiamiento será suficiente para solventar el pago en efectivo ofrecido a los accionistas de RMC bajo los términos de la adquisición", destacó Cemex.
Y que considerando esa compra estiman alcanzar una razón de deuda neta a flujo de operación de 2.7 veces a finales de 2005, el mismo índice registrado por esa cementera al cierre del 2003.
Por su parte, Lorenzo Zambrano, presidente del consejo de administración y director general de Cemex, comentó que "esa operación es consistente con los criterios de inversión de Cemex, lo que permitirá acrecentar inmediatamente tanto el flujo de efectivo libre como nuestra utilidad en efectivo por acción y esperamos alcanzar sinergias significativas en el corto plazo".
Cemex estima finiquitar esa operación a finales del 2004 y prevé que esa compra alcance en el 2007 una tasa de retorno del 10 por ciento sobre el capital empleado.
Los términos de la adquisición representan un sobreprecio de aproximadamente 39 por ciento respecto al precio promedio ponderado de los últimos 30 días, el cual es de 6.15 libras esterlinas, de tal forma, que los términos de la adquisición valúan el capital de RMC en alrededor de 4 mil 100 millones de dólares.
La aprobación de la operación de compra-venta aún está sujeta a las condiciones impuestas por la legislación de adquisiciones del Reino Unido y adicionalmente a la aprobación de al menos el 75 por ciento de los accionistas de RMC.