| Amenaza azucarada
Un fantasma recorre el mundo. Contra ese fantasma se han conjurado en santa cruzada todas las potencias: el azúcar.
Específicamente, el azúcar en sangre, también conocida como glucosa y que produce la temible diabetes millitus.
Se trata de una enfermedad crónica que amenaza convertirse en una epidemia en el país. El número de enfermos es confuso, pues según el Instituto Mexicano del Seguro Social, el ocho por ciento de los mexicanos sufre ese mal; algo así como 8.3 millones.
La Encuesta Nacional de Salud del 2000 los ubicaba entre cuatro y cinco millones. Y empresas como los laboratorios Merck Sharp & Dohme, sostienen que los diabéticos alcanzan al 10.8 de la población, algo así como 11.2 millones.
El número exacto no se sabe a ciencia cierta, pero lo que sí se conoce es que 35 millones de mexicanos presentan factores de riesgos para desarrollar la enfermedad y si no se actúa con rapidez y firmeza en programas de prevención, detección, atención oportuna y control de la enfermedad, pero sobre todo, si el ciudadano común no cambia sus estilos de vida, será una verdadera tragedia para el país.
También se conoce perfectamente que la diabetes es causa de múltiples complicaciones en la salud, discapacidad y muerte.
Igualmente se sabe que los principales factores para desarrollar diabetes, es presentar sobrepeso u obesidad, ingerir comida chatarra, llevar una vida sedentaria, fumar, consumir bebidas alcohólicas y padecer presión alta.
Por eso, si usted es hombre y tiene entre 30 y 45 años, aunque no padezca sobrepeso o presión arterial alta, debe realizarse una prueba de glucosa cada tres años. Pero si es treintañero y hasta los 45 y presenta sobrepeso o hipertensión debe practicársela cada año. Y cada año los mayores de 45 años.
Qué es la diabetes
Como usted sabe la comida que ingiere, el cuerpo la transforma en azúcar que es esencial, junto con otros nutrientes, para su buen funcionamiento. A nivel celular, el azúcar se emplea para producir energía.
El azúcar, también llamado glucosa, llega a la célula por el torrente sanguíneo. En el páncreas se produce la insulina, que le permite las células la absorción de la glucosa.
La diabetes es una enfermedad que dificulta que la glucosa llegue a las células.
Cuando el páncreas no produce suficiente insulina, aumenta el nivel de azúcar en la sangre. Y se conoce como diabetes tipo uno.
La diabetes tipo dos se produce cuando la insulina es suficiente, pero las células son incapaces de absorber la glucosa, lo cual resulta en una insensibilidad a la insulina y también aumenta el nivel de azúcar en la sangre.
La diabetes tipo dos es la más común.
Esta enfermedad afecta diversos partes del cuerpo, entre los que sobresalen cerebro, riñón, ojos y pies.
Detección
La diabetes se puede detectar de varias formas. La principal es medir el nivel de azúcar y se puede hacer con pruebas en orina, pero la más certera es cuando se toma una muestra de sangre en ayunas para medir el nivel de glucosa.
En los pies
La diabetes afecta de dos maneras a los pies: puede dañar los nervios y endurece las arterias. Los altos niveles en las arterias se conocen como neuropatía diabética. Esta afecta principalmente a los nervios que proveen de sensaciones a los pies y cuando se pierde, la sensación de dolor en los pies disminuye. Por eso, es frecuente que los diabéticos no sientan una herida o ampolla en los pies.
Una sensación de hormigueo o adormecimiento del pie puede ser señal de daño en los nervios.
La diabetes estrecha los vasos sanguíneos de los pies (vasculopatía diabética), por lo que llega menos sangre a los pies.
Un pie frío, pálido o azul puede indicar mala circulación.
Sin suficiente sangre, el pie queda expuesto a infecciones. Y un pie sin los nutrientes, hace que sus huesos y articulaciones se debiliten y el pie se aplane, lo cual lo daña.
Enrojecimiento, inflamación o calentura en un pie son signos de infección.
Y diabetes insípida
También existe la diabetes insípida, que no está relacionada con la diabetes mellitas, pero presenta un síntoma similar: sed excesiva.
Las personas con diabetes insípida tienen sed todo el tiempo. Con frecuencia necesitan beber líquidos cada hora.
Dos cosas causan diabetes insípida. En algunas personas, una parte del cerebro llamada el hipotálamo no produce suficiente hormona antidiurética. En otras personas los riñones no funcionan adecuadamente en conjunto con esta hormona.
Puede ser que usted padezca diabetes insípida y que no le molesten sus síntomas. Así es en algunas personas y si los síntomas no le producen trastornos, es posible que no tenga que hacer nada. Pero es mejor que su doctor lo examine. Sin embargo, asegúrese de tener siempre algo para beber para evitar que se deshidrate.
Síntomas
Boca seca Sed excesiva Orinar frecuentemente Hambre desmedida
Pérdida de peso Fatiga
Visión borrosa Heridas que no sanan o que tarden mucho en sanar
Salpullido, comezón en la piel
Factores de riesgo
• Antecedentes de la enfermedad en la familia.
• Sobrepeso.
• Estilo de vida sedentario.
• Fumar.
• Ser mayor de los 40 años.
• Acceso limitado al cuidado médico.
Prevención
Coma alimentos sanos.
Consulte un nutriologo para que le diseñe un plan de alimentación.
Conozca el nivel de azúcar en su sangre (la prueba de hemoglobina y la prueba de punción de dedo).
Revise si hay cortaduras, llagas, manchas rojas e hinchazón en pies.
Consulte a su médico de inmediato si tiene cualquier lesión que no sane.
Pida que le revisen regularmente la presión arterial, los niveles de colesterol y otros análisis de sangre para medir lípidos (o grasas) en la sangre.
Pida que le revisen los pies, los ojos y los riñones por lo menos una vez al año.
Haga ejercicio. Si no ha sido activo, empiece lentamente. Caminar y nadar son dos buenas formas de hacerlo.
No fume.
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