Editorial

Pidiregas: cuentas claras

Tan complejos como su nombre, los Proyectos de Infraestructura Productiva con Impacto Diferido en el Registro del Gasto (Pidiregas) desarrollados para garantizar el financiamiento de los proyectos de Pemex y evitar los recortes presupuestales –que se pusieron de moda en el sexenio de Ernesto Zedillo— se han convertido en una verdadera piedra en el zapato para las finanzas públicas.

Custodiados por la Ley General de Deuda Pública y la Ley de Presupuesto, Contabilidad y Gasto Público Federal, la deuda generada por los Pidiregas, al menos en el caso de Petróleos Mexicanos (Pemex), no se reconoce en su balance.

De otra forma, los analistas que aseguran que la paraestatal se encuentra en quiebra técnica tendrían argumentos adicionales para enviar señales de alerta sobre la descapitalización de la empresa, que hasta ahora aporta más de 40 por ciento de los ingresos del gobierno federal.

Y es que los pasivos generados por este esquema han pasado en los últimos cuatro años de 10 mil a 40 mil millones de dólares, mientras aumentan las voces que exigen reconocer esos pasivos como parte de la deuda pública, lo que representaría elevar el déficit fiscal, estimado por la Secretaría de Hacienda en 0.14 por ciento del Producto Interno Bruto. Además, en el análisis de largo plazo, la situación se agrava, pues durante los últimos siete años esos pasivos se han incrementado en más de mil 300 por ciento.

Tan sólo en el 2005, el gobierno federal necesitará 46 mil millones de pesos para cumplir con las deudas generadas por los Pidiregas, tanto en la Comisión Federal de Electricidad (CFE) como en Pemex.

En la CFE, su director general, Alfredo Elías Ayub, tomó la decisión de reflejar en el balance el impacto real de los Pidiregas. Además, asegura que en el caso de esta paraestatal esos proyectos ostentan una rentabilidad de 12 por ciento y que además han contribuido a generar más electricidad para mantener las metas de producción.

Sin embargo, con excedentes por el precio del petróleo por más de 170 mil millones de pesos, los proyectos de exploración y producción de Pemex y de la CFE no deberían depender de empresas extranjeras, cuyo endeudamiento se realiza con el aval del gobierno federal.

Sin embargo, la mayor parte de los excedentes por el precio del petróleo se han destinado, paradójicamente, a compensar el déficit fiscal.

Al cierre del 2004, Pemex espera que la Secretaría de Hacienda le transfiera recursos por 17 mil millones de pesos del Fondo de Estabilización Petrolero. La paraestatal también confía en que el nuevo régimen impulsado por el Congreso le permita dirigir mayores recursos a la inversión directa.

Por su parte, la CFE aún espera la reforma para este sector, que en varias ocasiones se ha visto interrumpida por enfrentamientos políticos.

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