| Mitos y realidades de los Pidiregas
Alfredo Elías Ayub, director general de la Comisión Federal de Electricidad, no teme hablar de los Pidiregas; es más los observa como un financiamiento transparente y rentable. Sin embargo, considera que la reforma al sector eléctrico resulta impostergable y que, aunque gradual, debe iniciarse lo más pronto posible con la participación de un mayor número de jugadores en la generación de electricidad.
Miguel Badillo
Todo aquello que afecta el bolsillo de la gente no debe politizarse, asegura Alfredo Elías parafraseando al exmandatario español Felipe González. Éste, asegura, es precisamente el caso de la reforma al sector eléctrico que se ha enfrentado a discrepancias políticas.
Para la administración del presidente Vicente Fox, la inversión en plantas de Pemex y de la Comisión Federal de Electricidad a través del esquema de los Proyectos de Infraestructura Productiva con Impacto Diferido en el Registro del Gasto (Pidiregas) representó la oportunidad de mantener la exploración de petróleo, iniciar la de gas natural y mantener el ritmo de generación de energía eléctrica.
Sin embargo, para las finanzas públicas, los Pidiregas significan ya uno de sus principales pasivos que, en los últimos cuatro años, pasaron de 10 mil a 40 mil millones de dólares, de acuerdo con estimaciones de la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados.
En entrevista con Fortuna, el director general de la CFE, Alfredo Elías Ayub, habla sin temor del tema y asegura que, al menos, en el caso de esta paraestatal, los proyectos bajo el esquema de Pidiregas mantienen una rentabilidad del 12 por ciento.
De esta forma, entre 2000 y 2004 los ingresos en las plantas construidas con Pidiregas han aumentado su rentabilidad de manera significativa al incrementar sus ingresos de 104 mil a 150 mil millones de pesos.
“Esto quiere decir que con los Pidiregas estamos generando más electricidad y, por lo tanto, vendiendo más electricidad”, asegura.
Hasta ahora, sin embargo, la deuda generada por los Pidiregas sigue sin ser reconocida como deuda pública debido a una serie de reglas que estableció el Poder Legislativo.
Sin embargo, para dar mayor transparencia a estos pasivos, la CFE decidió reflejar su impacto en los estados financieros que envía a la Bolsa Mexicana de Valores; además, reconoce el monto de la deuda.
“Creo que es importante abrir los Pidiregas y reconocerlos y así lo hemos hecho en la CFE”, dice Elías Ayub al referirse al reconocimiento de esta deuda que ha causado controversia en el Poder Legislativo.
Pero la transparencia que la CFE ha dado al espinoso capítulo de los Pidiregas no le ha representado una solución definitiva a sus problemas de recursos, pues igual que Pemex entera a la Federación un porcentaje de sus ingresos, lo que también afecta sus operaciones.
De hecho, reconoce Elías Ayub, en el presupuesto para el 2005 hay un faltante para la operación de la CFE muy importante y que supera los 30 mil millones de pesos. Por ello, hasta los primeros días de noviembre, antes de que se decidiera en el Congreso de la Unión el Presupuesto de Egresos para el 2005, Elías Ayub negociaba con los legisladores un incremento en las partidas reservas para la paraestatal.
Entre los argumentos de Elías Ayub presentados a los legisladores destacó el creciente presupuesto destinado al pago de combustibles a Pemex, al pago de deuda y sueldos, mientras se reducen los recursos dirigidos a inversión.
Es así como la operación de la CFE absorbe casi por completo los recursos que le asigna el Congreso. Por ello, el director de la paraestatal asegura que los legisladores no pueden analizar en el mismo contexto el presupuesto que se asigna a entidades como Pemex o la CFE que a una secretaría que sólo tiene funciones de regulación o de promoción.
“La CFE es una empresa que tiene que operar y producir las 24 horas de los 364 días del año, no podemos decir que por falta de presupuesto bajamos el switch”, asegura el funcionario.
Y agrega: “Se tiene que resolver, todo mundo está consciente de eso”.
Rechazada en más de dos ocasiones en el Congreso de la Unión, la reforma para el sector eléctrico es una necesidad lógica, en opinión del funcionario, ante la tendencia que muestra esta industria a nivel mundial.
“A mí me enseñaron desde niño que es muy raro, rarísimo, que cuando uno piensa de una manera y todos los demás piensan de otra, uno sea el que está bien y todos los demás están mal. Creo que si ya prácticamente todos los países del mundo tienen un esquema u otro de apertura eléctrica y nosotros no, es muy difícil que nosotros tengamos la razón y el resto del mundo esté mal”.
Sin embargo, concede que la economía mexicana debe avanzar en el proceso de reformas de una manera gradual, pero lo más rápido posible.
Por ello insiste en que los proyectos bajo el esquema de Pidiregas tienen como condición generar ingresos para ser autosuficientes. Es más, asegura que 99 por ciento de los proyectos de CFE ha dado este resultado, con excepción de un pequeño proyecto en Baja California en un campo geotérmico con capacidad de 10 megaswats, en donde el vapor que salió del campo geotérmico no ha sido suficiente para generar la capacidad programada.
Para hacer rentable esta planta, la CFE está perforando ya otro pozo que le dará suficiencia, además se están construyendo unas líneas para llevar electricidad a las comunidades pesqueras y atener la demanda. “Entonces este proyectito tuvo el problema de que no generó el vapor suficiente y de que la demanda también es muy escasa”, explicó el funcionario.
Con inversiones por 52 mil millones de pesos para este año, la situación financiera de la CFE también le ha permitido, a través de un programa gradual, restituir deuda que tradicionalmente mantenía en monedas extranjeras (dólares, yenes, euros) por pesos.
“En ese programa gradual estamos buscando extender los plazos de esa deuda. Esa deuda no tiene relación con los Pidiregas. Los Pidiregas son obligaciones contractuales, sobre todo las de plantas de generación, que ya de por sí son de largo plazo, que tienen una moneda*** sobre la que está obligada”, explica Elías Ayub.
De la deuda corriente de CFE, reconoce, sí se está buscando extender los plazos a través de un trabajo interno que requiere de la coordinación con la Secretaría de Hacienda, pero que no necesita autorización del Congreso.
Sin reforma estructural de por medio para el sector eléctrico, a cuatro años de que el gobierno foxista inició su gestión, legisladores han impulsado una propuesta para fusionar a la Compañía de Luz y Fuerza del Centro con la CFE, con el propósito de extender las productividad alcanzada por la paraestatal que se encarga de la energía eléctrica a nivel federal.
Su director, sin embargo, reconoce que, por ahora, se trata de una propuesta inviable, debido a que se trata de dos contratos colectivos con sindicatos cuyos objetivos gremiales son totalmente diferentes.
No obstante, acepta las bondades de la propuesta:
“En el momento en que dos empresas se unan, el objetivo es buscar cuál de los contratos colectivos es más productivo y entonces habría aquí un sector muy grande para producir”.
Tarifas: eterno conflicto
El clima extremoso de regiones como Tabasco y Baja California ha provocado que la CFE reciba demandas de reducir las tarifas e, incluso, de ofrecer costos preferenciales.
Pero este año, la CFE también enfrentó condiciones extremas ante el alza en insumos básicos como el gas natural. A pesar de ello, dice Elías Ayub, la CFE logró mantener las tarifas del consumo bajo y medio, la cuales, asegura, se mantienen altamente subsidiadas.
“Es una política de tarifas que tiene un contenido altísimo de subsidio de más de 50 mil millones de pesos”, aseguró.
Y a pesar de los problemas que enfrenta con este tema, la CFE busca flexibilidad en tarifas para algunos sectores prioritarios como el de las maquiladoras, pues en algunas ciudades se registran dos horarios pico en lugar de uno, lo que representa que la electricidad se encarece dos veces al día.
Por ello, para el director general de la CFE, es un reto que el país cuente con un solo horario, con los mismos costos y tarifas para eliminar desventajas que reduzcan los beneficios para la inversión extranjera.
La CFE, no obstante, advierte que la paraestatal, como muchos sectores industriales, enfrenta un problema estructural con el suministro de gas natural. Es por esta razón que la CFE ha tomado la decisión de construir la terminal de gas licuado de Altamira.
Es así como la paraestatal busca otras opciones frente al incremento en el precio del gas natural, pues además la posibilidad de contratar coberturas resulta limitada debido al creciente volumen de gas que adquiere la CFE, lo que afectaría el mercado de coberturas.
“Si la CFE saliera a contratar cobertura por todo su consumo movería al mercado de coberturas y éste se encarecería. Entonces, es un círculo vicioso. Somos el principal consumidor de gas de América del Norte y si salimos a comprar desordenadamente nosotros mismos movemos el mercado”.
Los socios texanos
Claudia Villegas
A pesar de que los Pidiregas, con una deuda que pasó de 10 mil a 40 mil millones de dólares, se han convertido en una verdadera bomba de tiempo, Petróleos Mexicanos (Pemex) sigue contratando a empresas estadounidenses bajo este esquema.
El más reciente paquete de contratos se firmó con la empresa texana Nabor Industries, así como con 166 compañías estadounidenses que ya forman parte de la lista de proveedores de Pemex.
Las empresas estadounidenses además lograron un crédito de largo plazo del Banco de Exportaciones e Importaciones de Estados Unidos (Eximbank) por 400 millones de dólares, recursos con los que se financiará la venta a Pemex de equipo y servicios. El préstamo también se encuentra garantizado por Paribas.
De acuerdo con estimaciones de la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, la deuda de los Pidiregas eleva a 2.5 por ciento el déficit público. Sin embargo, los Pidiregas se vuelven a emplear para 23 proyectos para la exploración y explotación de gas natural y petróleo en Campeche, Yucatán, Veracruz y Tabasco, con lo que se busca incrementar la producción de petróleo en 4 millones de barriles diarios y en 7 mil millones de pies cúbicos hacia el 2006.
El Eximbank de Estados Unidos, que preside Philip Merrill, dio a conocer que los contratos con Pemex bajo el esquema de Pidiregas beneficiarán a un gran número de exportadores estadounidenses con el consecuente incremento del empleo en el sur de Estados Unidos, principalmente en Texas.
Además de Nabors Industries, que concentrará el 26 por ciento del monto de los contratos en servicios y equipo, entre las empresas estadounidenses que se verán beneficiadas se encuentran Baker Hughes Oilfield Operations, Halliburton Energy Services, Hasue&Associates, Tyler, Tex., Noble Drilling Corp., Sugar.
Land, Tex.; Noble Drilling Services Inc. y Sugar Land, entre otros.
Pidiregas en tres etapas
Los Proyectos de Infraestructura Productiva con Impacto Diferido en el Registro del Gasto (Pidiregas) son fondeados mediante las operaciones financieras realizadas por el Pemex Project Funding Master Trust o directamente por un contratista y deben estar autorizados en el presupuesto aprobado por el Congreso de la Unión.
El gobierno mexicano designa el proyecto como Pidiregas y autoriza el gasto del sector privado en su desarrollo.
Terceros construyen el Pidiregas y lo entregan a Petróleos Mexicanos.
Petróleos Mexicanos, con la autorización del gobierno mexicano, paga el monto que se le debe a los contratistas para recibir el proyecto terminado. Asimismo, se registra como un pasivo el monto total de la deuda contratada para financiar el proyecto.
La estructura legal de los Pidiregas está definida por la Ley General de Deuda Pública y la Ley de Presupuesto, Contabilidad y Gasto Público Federal.
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