Finzanzas Personales

Planes de retiro individuales

Hector Amador

Cada vez, con mayor frecuencia, escuchamos diferentes discusiones acerca de los diversos planes de retiro. Sin embargo, la mayoría de la gente es increíble que pase mayor tiempo programando la próxima fiesta de cumpleaños de algún niño a lo que le dedican de idear su jubilación.

Tarde o temprano llegará el momento que por la edad y la fragilidad de salud y energías no se podrá / querrá trabajar y generar ingresos. Hay que anticipar ésa situación que cada vez es más certera en vista de los avances médicos y el aumento de la expectativa de vida. La gente vive hoy mucho más que antes y por lo tanto de alguna forma dependerá de algún plan de ingresos para vivir en ése punto.

El Banco Mundial acaba de publicar un estudio titulado “Keeping the promise of social security in Latin America” (“Manteniendo la promesa de seguridad social en América Latina”). En dicho análisis revisan los diferentes programas de pensión, tipo Afores, implantados en el continente. Como una de las conclusiones del estudio se sugiere quitar el énfasis en ahorro obligatorio y moverlo más hacia el voluntario. Básicamente lo que preocupa al Banco Mundial son las altas comisiones que se cobran por prestar el servicio. La solución que sugieren es incrementar la competencia, a través de programas voluntarios, para que eso obligue a la disminución de las comisiones.

Honradamente no estoy muy seguro que se captaran las cantidades que se han recogido hasta ahora si la contribución fuera más del lado voluntario. Es difícil que, en nuestra cultura, alguien se preocupe por una situación que ocurrirá en el futuro lejano, algunas décadas, cuando tiene encima el pago de la renta y las colegiaturas hoy.

Lo que sí hay que buscar es que la gente adquiera conciencia que las aportaciones realizadas a las Afores no alcanzarán para mantener el nivel de vida que llevan hoy. No se ahorra lo suficiente en forma obligatoria. Si se disminuyera dicho compromiso entonces el monto disponible a la hora de la inactividad todavía sería mucho menos. Un estudio de la correduría norteamericana Morgan Stanley concluye que hay un problema grave en el sistema de pensiones mexicano. La tasa de aportación de los afiliados es de 8.3%, o sea la más baja de América Latina donde el promedio es de 12% y a nivel mundial es de 14%. Lo anterior significa que al momento de la jubilación el trabajador sólo puede aspirar a recibir el 43% de su salario. Una cantidad así, según niveles internacionales, es insuficiente pues se requiere contar con un 60 ó 70% para dejar de trabajar con tranquilidad. Para resolver dicho problema o se aumenta la contribución a la Afore o se incrementa su rendimiento.

Algunos se sienten confiados porque en las empresas que trabajan hay un fideicomiso del que podrán echar mano llegado el momento. Creen que con la renta de su empleo van a completar lo que reciban de la Afore. Sobre éste punto hay que tener cuidado. En Estados Unidos, con cada vez mayor frecuencia, se tienen noticias que las reservas de jubilación de las corporaciones quiebran. Se ha dado el caso como con Enron, que el fondo estaba muy cargado con acciones de ellos mismos. Por lo tanto, al desaparecer la empresa, los recursos reservados automáticamente se esfumaron pues sus inversiones no se diversificaron correctamente.

También ocurren, en cada vez mayor número, errores en el cálculo actuarial. Las fallas pueden ser intencionales o accidentales. ¿Por qué premeditadas? Porque si se estima que la gente se retira con mayor edad de lo que realmente ocurre, si se asume que las ganancias del ahorro son mayores a las logradas o que los jubilados viven menos tiempo del real, entonces la corporación necesita darle menos dinero del necesario al fondo. Entregar una menor cantidad implica que se reporte una mayor ganancia para el negocio. Por lo tanto, suben las acciones, o podría ser que los directivos reciben mejores bonos de actuación por obtener más utilidades.

Pueden llegar a ser cantidades muy cuantiosas. Por ejemplo, General Motors (GM) en Estados Unidos ha estimado que tiene compromisos futuros entre pagos mensuales y gastos médicos con sus trabajadores por aproximadamente 63 mil millones de dólares. O sea, como alrededor del 10% del tamaño de la economía mexicana. Cuando GM se dio cuenta del problema que tenía tuvo que vender una subsidiaria de telecomunicaciones y emitir bonos para cubrir semejante suma. El simple hecho de quitarle un par de puntos porcentuales a ésta cantidad pueden llegar a ser montos muy importantes. Ésto se podría hacer simplemente suponiendo que la gente suspende sus actividades con un año más de edad de lo que realmente ocurre. Al ver semejantes cifras se comprende fácilmente la tentación que puede llegar a sentir un individuo de manipular los cálculos para obtener mejores resultados hoy y desembolsar menos efectivo.

Desgraciadamente, con cada vez mayor frecuencia se escucha que los fondos de pensiones de las empresas no tienen los recursos suficientes para enfrentar sus compromisos ni pueden echar mano de alguna solución como GM.

También hay que considerar que la rotación es actualmente mucho más elevada que antes. La generación de nuestros padres desarrollaba su carrera laboral en un mismo lugar durante el suficiente número de años para jubilarse. Hoy en día nadie tiene seguridad en su empleo y se ambiciona sólo llegar a la próxima quincena. Lo anterior se traduce que es muy difícil acumular los años de servicio suficientes para una pensión.

En México, los individuos que se sienten seguros porque creen que van a tener el ISSSTE me temo tener que decirles que si no se mete una reforma a fondo hoy, el día de mañana se van a enfrentar a una realidad muy amarga. El ISSSTE no podrá cumplir con su parte del pacto social establecido. Por lo tanto, los burócratas deberían ser los más interesados en promover una reforma profunda en el sistema del ISSSTE para asegurarse que van a tener dónde cobrar en su edad avanzada.

Otra opción son seguros de vida combinación con planes de retiro. Se contrata una cierta suma. Si se cumple un determinado número de años de vida se convierte en ingreso y nos dan la cantidad estipulada en una sola exhibición o se prorratea para recibir un monto fijo durante varios años. Adicionalmente, tienen el atractivo que las primas que pagamos son parcialmente deducibles de impuestos.(Artículo 218 de la Ley del Impuesto sobre la Renta). ¿Qué mejor? En lugar de pagarle impuestos a Hacienda ahorro para mi vejez. Francamente de contribuir para los nuevos Raúles de los sexenios y que los cómplices y secuaces del Peje se gasten mis impuestos en Las Vegas o se los lleven en un portafolio pues mejor ahorro para mi jubilación. Son muy pocas las opciones que tenemos en México de deducir algo de impuestos, por lo tanto aprovechémoslas.

Para completar cualquier otro plan de jubilación que se tenga es necesario que nos formemos el hábito del ahorro de largo plazo. Lo más adecuado en ésta opción es guardar mensualmente una cantidad en forma disciplinada. Dado que aquí se ahorraría para un momento lejano en el futuro lo mejor es hacerlo a través de la inversión en la Bolsa de Valores.

También al planear los ingresos de ésa etapa hay que tomar en cuenta la inflación. Aunque el aumento del costo de la vida no llega ahora a los niveles que vivimos hace algunos años, de todas formas va erosionándose al paso del tiempo el poder de compra. Hoy en día, si se tiene invertido el dinero al 8%, de eso alrededor de 5% va a ser la inflación en el 2004. Por lo tanto, del 8 que recibimos le restamos 5 que no deben tocarse por ningún concepto pues de otra forma disminuimos nuestro capital en términos reales. Es decir, al patrimonio le restamos poder de compra si no reponemos al menos la inflación. De tal manera que sólo quedan 3 para consumirse. Por eso, nuevamente insisto, una alternativa de ahorro interesante en el largo plazo es la Bolsa donde al menos la inflación corriente sí podemos esperar que se genere de ganancia.

Pero los planes para la etapa cuando se deja de trabajar son no solamente en la parte económica. También hay que anticipar la actividad. Éste período puede llegar a ser la etapa de mayor satisfacción en nuestra vida. Me da mucha pena ver individuos que tienen una vida intelectual y espiritual tan pobre, aunque tengan mucho dinero, que no dejan su ocupación simplemente porque son seres sin ningún interés personal en algún entretenimiento. Solamente quieren seguir ocupados en lo que han hecho toda su vida porque de otra manera se aburren. ¡Qué horror! ¿Acaso pretenden que su epitafio diga que son los más ricos del panteón? ¿Qué fueron los que más tiempo se pasaron en la oficina? ¡Qué personas más insulsas y aburridas! Aunque tengan dinero es gente pobre. Desde luego, dejar de laborar para sentarse frente a la televisión todo el día debe ser espantoso. No tener actividades que perseguir.

No ser capaces de interesarse en algo nuevo. Para una jubilación así, ni a mi me interesaría. Hay que pensar desde hoy lo que se quisiera hacer mañana. Tal vez hay algo que siempre se quiso estudiar pero jamás se pudo perseguir. Alguna materia que simplemente nos de satisfacción espiritual y que probablemente no reporte un ingreso. Hay infinidad de cursos que tomar. Hay muchos museos que recorrer. Miles de libros que lo llaman a uno para ser disfrutados. Tantos conciertos y óperas que se ofrecen y que siempre se quisieron escuchar. Tal vez dedicarse a la jardinería y hacer una hermosa arquitectura del paisaje. Viajar a los sitios que siempre se quiso conocer por su relevancia histórica o su belleza natural. En ése momento de nuestra vida sólo nuestra creatividad e imaginación son nuestros límites.

En México nos falta mucha educación y planeación para éste período de la vida. Tanto en la parte financiera como la intelectual. En otras partes del mundo se goza a fondo ésa etapa pero se preparó durante mucho tiempo. Un plan de retiro implica no sólo la parte monetaria, debe incluir también la parte espiritual y ambas hay que programarlas con cuidado para que se disfrute a plenitud.

 

Hectoramador2005@aol.com

 

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