Fundadores
Gonzalo Monterrosa
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Los estadounidenses aparecen como los dueños de la mayoría de las empresas globales, con sucursales por todo el mundo. Pero ¿cuáles son las ventajas que no comparten con los empresarios mexicanos?, ¿será que están mejor alimentados?, ¿que tengan mejor educación?, ¿su mejor nivel de vida?, o ¿que siempre fueron ricos?
Notamos que esos factores no son realmente importantes; por ejemplo, Sam Walton, fundador de Wal-Mart, no era rico y no fue a la universidad. Bill Gates abandonó la universidad para fundar Microsoft; Albert Kroc, quien hizo de McDonalds lo que es hoy, no terminó la preparatoria. Así que ni el dinero ni la educación universitaria son determinantes.
Debemos ver otros factores, pues la mayoría de los estadounidenses no viven mejor que un joven mexicano de las Lomas de Chapultepec, del Pedregal o de Tecamachalco y hasta hoy ningún habitante de estas colonias ha fundado una empresa que domine el mercado mundial.
Los factores aquí no tienen signo de pesos o dólares, es cuestión de espíritu emprendedor, de iniciativa, perseverancia y, sin duda, de una gran capacidad de análisis.
Un empresario debe estar preparado para iniciar un negocio nuevo y no estamos hablando de ser la competencia, sino de abrir los mercados. Se trata de concebir y ofrecer los productos que modelarán el rostro económico de nuestro país y del resto del mundo los próximos 20 años.
¿Licenciado o visionario?
Un emprendedor siempre se preocupa por conocer su actualidad. Piense en la telefonía IP, la televisión vía internet, los torneos de video juegos a nivel mundial o el más reciente avance en nanotecnología.
El fundador de una compañía que ofrezca servicios telefónicos IP sólo necesita saber una cosa: que usar Internet para transmitir voz en forma de datos es mucho más barato que usar las líneas telefónicas internacionales y concebir que será un buen negocio. No necesitó graduarse con honores en la universidad más prestigiada del mundo como ingeniero en telefonía IP ni ser tampoco el mejor programador de computadoras.
Para ser empresario no se necesita un título, pero sí iniciativa, estar atento a los avances en todos los sentidos, sociales, culturales, económicos y tecnológicos; lo que restaría es simplemente esperar a que otros abran el camino para después seguirlos.
Aquí se necesitan ideas; los niños juegan con robots, ¿qué otra utilidad pueden tener los robots autómatas que cada día bajan más de precio? En Estados Unidos alguien lo pensó y ya salió a la venta la primera aspiradora autómata, un aparato que trabaja cuando no hay nadie en casa.
¿Si se le ocurrió a usted? ¿Por qué no lo hizo?
No deje que sus ideas se le escapen.
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