FERNANDO CHICO PARDO
Estratega del riesgo empresarial
Claudia Villegas / Zoila Martínez / Fotos: Rafael Gaviria
Tan discreto como eficiente, Fernando Chico Pardo, es uno de los hombres de negocios más influyentes de país. En entrevista habla sobre las sociedades de inversiones de capital de riesgo y el ramo aeroportuario con el Grupo Aeroportuario del Sureste, el riesgo político en México y la competitividad de las empresas mexicanas en el mundo globalizado
Con un bajo perfil público, pero con una productiva historia empresarial, a Fernando Chico Pardo se le reconoce por su habilidad y eficiencia en el sector financiero.
Los analistas del mercado lo califican como un estratega de las finanzas corporativas y, sin duda, como el hombre que desde hace varias décadas promovió en varias trincheras a las Sociedades de Inversión de Capital de Riesgo (Sincas), fondos dirigidos a rescatar compañías con gran potencial pero con problemas de recursos.
Entre sus socios figuran personajes como el inversionista húngaro George Soros, multimillonario crítico del capitalismo salvaje y defensor de la economía productiva y, por supuesto, Carlos Slim, presidente del Grupo Carso, con quien compartió la primera época de la casa de bolsa Inbursa, una de las turbinas del mercado mexicano de valores en las décadas de 1980 y 1990.
Al presidente de Promotora de Capitales (Promecap) no le gustan los reflectores. De hecho, en la década pasada sus victorias empresariales tuvieron su firma pero no su imagen. Ha sido con la adquisición de la participación mayoritaria de Aeropuertos del Sureste (Asur) que Fernando Chico Pardo accede a reabrir a la prensa su despacho, el centro de operaciones desde el cual administra sietes compañías, cuyas ventas en conjunto superan los mil millones de dólares.
En la misma mesa de trabajo en donde el presidente de Promecap ha analizado más de 500 proyectos de inversión, nos recibe para hablar de sus planes al frente del grupo de aeropuertos que atiende la zona turística del país en donde se capta a los viajeros de mayor poder adquisitivo.
Confirmamos, sin embargo, que la plusvalía del negocio no es el único factor que impulso la participación de Chico Pardo en Asur. También está, nos dice, el interés por contribuir a preservar el equilibrio ambiental de la Ruta Maya y a mejorar la oferta de empleos en la región. Después de todo, este empresario también es presidente de un fideicomiso para la conservación del Mar de Cortés en la península de Baja California, donde no descarta realizar inversiones.
Pero Promecap, a pesar de los cientos de propuestas que ha recibido como fondo de capital privado, sólo ha aceptado invertir en siete empresas. Mientras tanto, con sus propios recursos Chico Pardo decidió aventurarse en Argentina y ahora en Asur, donde no tiene prisa en desinvertir.
A sus 52 años reconoce la importancia, dice, de permitir que el capital madure proyectos y que produzca dividendos como la creación de empleos y el desarrollo regional.
"Al negocio aeroportuario le veo muchas posibilidades de crecimiento. Aquí no toco la salida porque no me interesa, me interesa quedarme allí muchos años. Es una inversión personal que tiene códigos específicos, en donde determinaré lo que es su desarrollo y me interesa muchísimo invertir en la capacidad de generación de efectivo de este negocio, hacerlo grande".
Historias de fondos y Sincas
El presidente de Promecap sabe que las regulaciones mexicanas, a pesar de los beneficios que ofrece la inversión a través de Sincas, no se han desarrollado con un perfil promotor, aunque se congratula que en el otro extremo no se trate de reglamentos que inhiban el flujo de capitales. Así, con una regulación neutra, las Sincas ya cuentan con su historia de éxito en el mercado mexicano.
Chico Pardo se detiene para analizar la diferencia entre la inversión personal que ahora realiza en Asur y las que ha concretado Promecap como fondo de capital privado:
"El propósito de un fondo es analizar una inversión que tenga un gran potencial de crecimiento, pero fundamentalmente, tienes que planear una estrategia de salida que generalmente oscila entre los cinco y los siete años.
"Capitalizas con un empresario local un proyecto con posibilidades de crecimiento, nunca inviertes en fondos para que los accionistas se distribuyan dinero, inviertes fondos para que la empresa a la que estás promoviendo crezca y luego determinas una estrategia de salida para que tú tengas en tu capital un rendimiento y ese rendimiento es lo que te llevas a tu casa o reinviertes en otra empresa".
Y sintetiza con un tono académico: "un fondo de capital privado está conformado por capital nacional y extranjero que viene con un propósito específico, obtener un rendimiento y analiza oportunidades de inversión en donde busca el crecimiento de la empresa y planea su forma de salida".
Sentencia que si el empresario no es eficiente, si no cuenta con capacidad de producir, de administrar y atender el mercado, va a sufrir un severo desplazamiento, como ha sucedido con el ingreso de nuestro país al Tratado de Libre Comercio de América del Norte.
Como fondo de capital privado, dice, Promecap apuesta por empresas manejadas por mexicanos y al crecimiento de esas empresas. "Estos fondos no a perpetuidad, son a siete años. Yo creo que la condiciones macroeconómicas nos dan para pensar que siete años es un plazo suficiente, pienso que dada la estabilidad macroeconómica el plazo es suficiente para ver el crecimiento de los negocios".
Este objetivo se extrapola con una economía como la mexicana, en donde proliferan las micro y pequeñas empresas, en su mayoría familiares, que adolecen de niveles adecuados de institucionalización de la administración empresarial con información oportuna para la toma de decisiones, la única vía segura para hacer perdurar los negocios.
"El negocio familiar es un negocio que tiende a desaparecer, no pueden permanecer toda la vida, tienen que evolucionar y la evolución es institucionalizarse", asegura el empresario.
Y agrega: "si tú te das cuenta de que tal lugar o tal división de tu negocio no está funcionando, con la información que tienes te puedes dar cuenta lo suficientemente rápido para evolucionar y cambiar de rumbo o si entra una competencia como la china".
Recuerda el impacto que tuvo la entrada del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá en 1994 en la industria nacional. Por una parte, representa un sinnúmero de oportunidades y crecimiento de mercados; pero por otra, si como administrador de un negocio no tienes la capacidad de prever y de cambiar, de ajustarte a las nuevas condiciones de competencia, la probabilidad de lograr el éxito es nula también.
El acuerdo de libre comercio de América del Norte tiene puntos positivos y negativos que todos conocemos; la apertura comercial produjo una gran cantidad de oportunidades, pero también de retos.
Chico Pardo reconoce que muchas empresas mexicanas han logrado descifrar el cambio de escenarios para convertirse en conglomerados de clase mundial, como Televisa, TV Azteca, Cementos Mexicanos, Carso y Telmex, corporativos que superan incluso a sus competidores extranjeros.
Selectivo y exigente, Chico Pardo, a través de Promecap, ha estado presente en la reestructuración de empresas como Famsa, fundada por Humberto Garza, dedicada a la venta de muebles y línea blanca, bajo esquemas de crédito.
El objetivo inicial de Promecap en Famsa fue la expansión de sus operaciones en 40 tiendas por año. Sin embargo, la incursión de este fondo en el consejo de administración de Famsa dio como resultado el ingreso de la cadena a Estados Unidos, fundamentalmente en California y Texas, en donde capitalizará el mercado de migrantes mexicanos que demanda bienes no duraderos en pagos, en parcialidades, pero en Estados Unidos y que son enviados a México.
Fue así como Famsa se convirtió en una receptora de divisas.
"Después de que analizamos el negocio de Famsa decidimos que sí valía la pena invertir como socios minoritarios; nuestra apuesta es que el empresario siempre crezca, apostamos a sus manos, a que su gestión sea exitosa, lo ayudamos con mejores prácticas de mercado y mejor información", explica el empresario.
En el sector financiero, en asociación con Cargill, Promecap llegó a participar en la compra de cartera crediticia con descuento, subastada por el Instituto de Protección al Ahorro Bancarios.
Pero también en otros países de América Latina, Fernando Chico Pardo ha dejado su huella después de que los argentinos se familiarizaron con el nombre del activo empresario mexicano, tras la adquisición de la legendaria Panificadora Fargo, que se encontraba bajo un proceso de concurso preventivo de acreedores.
Frente a un cuadro del pintor oaxaqueño Andreachi, que preside la decoración de su sala de juntas, el financiero enciende su puro y asegura que en América Latina el crecimiento que se puede alcanzar en una empresa mexicana, que recibe el apoyo de un fondo privado, es mucho mayor respecto al que se puede obtener en mercados maduros y que ya han tenido este tipo de oportunidades de financiamiento del capital.
Un concepto del riesgo
Para un empresario como Fernando Chico Pardo, el riesgo en materia de negocios -la contingencia o la proximidad de un daño- se extiende a varios escenarios: en el cambiario, macroeconómico y el que ofrecen los mercados de capitales.
Las formas para medirlo, dice el empresario, resultan "terriblemente ineficientes". Por ello, asegura, muchas veces los empresarios mexicanos percibimos en nuestro país mucho menos riesgo de lo que lo puede percibir el inversionista extranjero. Pero también sucede que nosotros percibimos algunos riesgos mayores respecto a lo que se percibe en el exterior.
Este, precisamente, es el caso del riesgo político, pues a nivel local muchas veces no lo entendemos, lo sobrevaloramos mientras los extranjeros simplemente te dicen que así es la democracia. De esta forma, los grandes empresarios toman grandes oportunidades, porque su concepción del riesgo es diferente a la de otras personas, pues ellos ven oportunidades. En conclusión, el riesgo es algo que es intrínseco en un empresario, un empresario tiene que saber cómo medir el riesgo.
Ligados al riesgo, continúa Chico Pardo, se encuentran el rendimiento y el crecimiento. Se trata de dos apuestas, que a diferencia del riesgo, sí se pueden medir con precisión.
Es por esta razón que actualmente las inversiones se concentran en China, porque se trata de una economía que registra una dinámica de dos dígitos. En la década de 1960 México era atractivo porque tenía el mismo escenario. Sin embargo, el crecimiento sólo funciona cuando las variables macroeconómicas se encuentran bajo control, pues el impuesto más oneroso, sin duda, es la inflación porque le pega a todos los niveles, pero sobre todo a las clases sociales más necesitadas.
"Lo peor que te puede pasar en un país es la inflación, afortunadamente hoy en México tienes las condiciones macroeconómicas controladas, específicamente la inflación, la tasa de interés es un reflejo de la inversión y el tipo de cambio es otro reflejo. A partir de tener una inflación controlada, en tus planes de crecimiento real no puedes hablar de crecimiento si no eliminas el factor inflación.
Hay factores adicionales, como es el caso de las reformas estructurales que promueven el crecimiento.
Esquemas para la desinversión del capital de un fondo de inversión privado
La colocación de capital en los mercados bursátiles. Esquema en donde el accionista que administrará el negocio cambia al inversor financiero por un grupo de accionistas más pulverizado a través de los mercados.
La venta a un inversionista estratégico. Un inversionista estratégico es aquel que establece un matrimonio con estas empresas, porque se trata de una asociación y no de una venta. Un socio estratégico puede mantener una participación minoritaria en el negocio pero mantiene influencia sobre las decisiones estratégicas.
La venta total del negocio a un empresario extranjero que mantiene un interés preponderante en México, un mercado de más de 100 millones de habitantes y con un gran potencial de consumo..
La nueva ruta de Asur
"Necesitamos más pasajeros que visiten estos aeropuertos", es la frase con la que Fernando Chico Pardo se despierta desde que adquirió la mayor parte de las acciones del Aeropuertos del Sureste, grupo que forman nueve terminales aéreas del sur del país.
"Asur no estaba mal manejado, esta perfectamente bien manejado, pero por diversas circunstancias los accionistas franceses, españoles y de Triturados Básicos tuvieron que salir, entonces se presenta una oportunidad muy interesante para mí".
Fernando Chico Pardo se muestra muy sonriente, orgulloso de ser el accionista mayoritario del grupo, pues representó el regreso del control mexicano a la empresa.
Ahora, es dueño de 38 por ciento de las acciones y dice: "voy a participar con muchas ganas de ganar cuando Nacional Financiera subaste 25.5 por ciento de las acciones que correspondían a Triturados Básicos (Tribasa).
Así de simple, me interesa mucho". La oportunidad de que Asur esté bajo el control del capital mexicano es extraordinaria. Son nueve aeropuertos en una región del país que es una maravilla, pero en la que también hay grandes contrastes, lo que permite ayudar a las zonas en donde se hace negocios", agrega el empresario. Considera que los aeropuertos deben servir también como desarrollo regional-local, para crear obras con carácter social, una parte fundamental en la ecuación de la inversión.
Fernando Chico Pardo revela algunas de las claves para acelerar el uso de la capacidad instalada de Asur y el flujo de pasajeros que utilicen sus aeropuertos:"Fomentaremos la transportación de carga vía aérea, turismo (cruceros), pero sobre todo mejorando las instalaciones y el servicio al cliente. Desarrollaremos carga que promueva importaciones y exportaciones, pero estos proyectos llevan años, hay que aterrizarlos y tratar de llegar a un estudio económico para ver si es viable o no".
Al presidente de ITA no le asustan las estimaciones sobre el bajo ingreso del mercado mexicano, pues considera que la creación de nuevos empleos a través de inversiones terminará por solucionar el problema.
Por ahora, dice, lo importante es alimentar e impulsar el turismo extranjero, sobre todo el europeo, un tipo de visitante que está acostumbrado a ligar destinos en sus viajes. De esta forma, asegura, nos convertiremos en promotores de los destinos de la región, los cuales se encuentran comunicados por aeropuertos de primer mundo.
Con esta ecuación, dice Chico Pardo, será posible que el mayor número de pasajeros permita abatir el costo para las aerolíneas de los servicios aeroportuarios, un tema que se ha convertido en centro de debate en el sector.
"Como aeropuerto, mi objetivo es que más personas pasen por él. Entonces me tengo que dedicar a buscar cómo más personas pasen por el aeropuerto y tienen que estar extraordinariamente bien atendidas; hay que atender a los clientes con excelencia. Lo primero es el servicio y la segunda es procurar que haya más personas que nos visiten".