Claroscuros en Corporación SanLuis
Con nula bursatilidad en el mercado de valores, pero con una ganancia de 50 por ciento en lo que va del año, al pasar de 3 a 4.50 pesos, las acciones de la Corporación SanLuis han dejado de formar parte del portafolios básico de inversionistas. Mientras tanto, tenedores mexicanos de sus eurobonos, aún esperan respuesta de la empresa para aumentar la oferta de pago de 35 centavos por cada dólar.
Roberto Campa Zuñiga

A pesar que Corporación SanLuis amortigüó su situación financiera y puso freno al fantasma de la quiebra técnica, prevalecen los clarososcuros sobre su operación.

Por un lado, a pesar de la exitosa reestructura financiera con el 87 por ciento de sus acreedores, una piedra en el zapato parecía obstaculizar su desempeño ante los mercados financieros.

Se trata de un grupo de pequeños acreedores propietarios de papel eurocomercial por aproximadamente 20 millones de dólares que mantuvieron hasta mayo pasado una demanda de fraude en su modalidad de delito especial ante la Procuraduría General de la República (PGR) en contra del corporativo y bancos.

Y por otro, la alza de 60 dólares a 231 dólares por tonelada de acero —materia prima fundamental—, lo que ha implicado desajustes en los costos de manufactura de las autopartes que ya derivaron en recorte de personal y disminución en el gasto administrativo, y en breve en alza en precios de sus productos.

Los clarososcuros asociados al costo de las materias primas, también están vinculados a un comportamiento económico bajo de la economía nacional y la falta de reformas estructurales que mejoren el nivel competitivo del país y de sus industrias de autopartes, como es el caso de Corporación SanLuis.

Tengo pero no pago: SanLuis


De esta forma, en el caso de los pequeños tenedores de bonos emitidos por la firma, la pesadilla para ellos había comenzado el 20 de septiembre 2001 cuando SanLuis Corporación informaba que se veía obligada a incurrir en el incumplimiento de pago (default) en las amortizaciones de europapel comercial no renovado de 77.5 millones de dólares y el pago de los intereses de una emisión de eurobonos de 200 millones de dólares.

Días antes del anuncio, el mercado accionario en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) ya lo había presentido, al registrarse caídas importantes en el precio de la acción de la SanLuis.

Las causas para una decisión de esa envergadura fueron múltiples decía la Corporación: las básicas se concentraba en que su operación se había visto afectada por efectos de la desaceleración de la economía en los Estados Unidos de América y la significativa reducción en la producción de la industria automotriz en los Estados Unidos de América.

Incluso, aseguraba, que tras realizar grandes inversiones en activos fijos por 361 millones de dólares para incrementar la capacidad de producción de algunas subsidiarias no alcanzaron sus metas financieras, según lo programado, debido al diferimiento del arranque de nuevas plataformas automotrices acordadas con las armadoras de vehículos.

Sus argumentos para no pagar a sus acreedores se extendieron al señalar que la caída de los precios de los metales preciosos que producía la División minera de la empresa afectaron sus ingresos; y que la fuerte apreciación de la paridad del peso frente al dólar redujo los márgenes de operación de las empresas exportadoras de SanLuis.

Con el deseo de cumplir con sus compromisos de deuda SanLuis señaló: “como una medida de protección y con el objetivo de asegurar que las compañías operadoras del grupo no sean afectadas por el problema que enfrenta SanLuis como Sociedad Controladora, ha decidido detener temporalmente la amortización de Europapel Comercial no renovado y los intereses a eurobonos emitidos e iniciar un proceso de reestructuración ordenado con sus acreedores”.

Inaceptable propuesta


En ese marco, la propuesta de pago de 35 centavos por dólar de deuda que el 87 por ciento de los tenedores institucionales había aceptado después de un año de haber iniciado las negociaciones, para los pequeños inversionistas mexicanos era inaceptable.

A casi un mes —20 de septiembre de 2001— de que SanLuis se declarará en “default”, el 16 de noviembre de 2001 los directivos de la corporación citaron a una reunión a los acreedores, la cita fue en la ciudad de Nueva York en un privado del lujoso Hotel Waldorf-Astoria.

Ahí estalló el principio del desacuerdo, la desconfianza y la certeza de que habían sido engañados.
En aquella reunión, los ejecutivos habían reconocido que durante la presentación de la propuesta para adquirir el papel se había omitido la existencia de un crédito de 300 millones de dólares.

De súbito, los asistentes cuestionaron la falta de información y ante ello, los representantes de la empresa rompieron las negociaciones, y se levantaron de la mesa.

Al respecto, el vicepresidente financiero de Corporación SanLuis, Juan Carlos de la Torre, quien estuvo presente en esa reunión entrevistado por Fortuna responde:

“No, no, no. Imagínese una omisión de esas; eso no puede ser. Sí, estuvimos en la reunión en noviembre de 2001. Ahí se les explicó que teníamos problemas, y que el corporativo iba enfocarse a las operaciones para darle base a la reestructura. Ese fue el mensaje esa vez”.

“La confusión por parte de los inversionistas nació —dice— de que la emisión de europapel comercial estaba contratada bajo una línea de crédito por hasta 300 millones de dólares, de los cuales sólo teníamos emitidos 77 millones de dólares; entonces el monto a reestructurar era de sólo 77 millones de dólares”.

En opinión del ejecutivo, los adeudos de este grupo de inversionistas están estimados entre 700 y 800 mil dólares.

Pero para los pequeños inversionistas, la aclaración no representó ninguna tranquilidad porque se consideran defraudados por el corporativo y los bancos, principalmente por Bital (ahora HBSC) y Banamex a través de filial en Los Angeles, el California Commerce Bank quienes vendieron títulos aun seis días antes de que la compañía declarara que no cumpliría con sus obligaciones.

La agravante es que ambos conocían de la reducción en la calificación a las emisiones de deuda emitida por la calificadora Standard & Poor’s, la cual colocaba en perspectiva negativa a SanLuis por su incapacidad para reducir su pesada carga de sus deudas.

Así que ante la negativa de llegar a un acuerdo con la compañía los pequeños inversionistas levantaron una demanda por fraude en contra de SanLuis y bancos en la PGR en su modalidad de delitos especiales, que sólo son atendidos en casos en lo que intervienen instituciones financieras y que son delitos cometidos por mexicanos a mexicanos en el extranjero.

Esto obligó a SanLuis a buscar acercamiento con los líderes hasta para ofrecerles liquidar la totalidad de su inversión a cambio de que el resto aceptara la oferta de 35 centavos por dólar de su inversión en bonos.

La reunión se realizó en diciembre pasado y participaron Sergio Visintini, director de Finanzas del corporativo y Juan de la Torre en el restaurante Bellini del World Trade Center de la ciudad de México.



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Los riesgos no son de deudas


SanLuis reestructuró el total de su deuda por 563 millones de dólares, 291.3 millones de dólares correspondientes a los adeudos de la controladora, 234.2 millones al Grupo Suspensiones y 38 millones de dólares al Grupo de Frenos.

“Arrancamos el 2003 ya con el problema financiero en el pasado, y concluyéndolo con un nivel de ventas excelente”, dice Juan Carlos de la Torre.

Incluso en diciembre iniciaron con un prepago de 2.5 millones de dólares de deuda de una de las empresas de suspensiones cuya liquidación de 247 millones de dólares está programada en 2008.
Ahora los riesgos no están asociados a las deudas, afirma De la Torre. Ahora más bien estamos pasando por una época de gran incertidumbre, derivada del incremento estrepitoso del precio del acero.

Así que para Corporación SanLuis, 2004 es un año muy parecido al 2003 en el que los clarososcuros están determinados por indefinición sobre la duración en los incrementos de los precios de los insumos, lo cierto es que tendrá que incrementar los precios de sus productos al final del día, reconoce de la Torre

Por lo pronto, en consecuencia la compañía ha tenido que realizar reducciones de gasto tanto en plantas como en oficinas, lo que derivó ya en ajuste de personal.

Yo esperaría que mejorasen las condiciones sin embargo “debe haber cambios estructurales que propicien mayor inversión y competitividad, acompañadas de ajustes en la propia estructura de gobierno”, menciona el vicepresidente financiero de SanLuis.

En el 2003 ganamos plataformas nuevas en el negocio de suspensiones con Daimler Chrysler mini vans camioneta Dakota. Con ello alcanzaremos una posición en el mercado de Norteamérica para camionetas ligeras del 87 por ciento constituyendonos en los líderes de este mercado.

Y aunque tuvimos una contracción en el mercado de autos en Estados Unidos —su principal mercado— y continua este año, SanLuis sigue con una tendencia a la alza en sus ventas.

Debido a que estamos situados en una de las plataformas más exitosas de los clientes, como son las camionetas ligeras señala el vicepresidente financiero. Con Ford están en la serie F de las Pick Ups; con GM, en la plataforma 1,800; con la Dodge Ram, en Chrysler. Además de Takoma de Tundra y la Titán de Nissan.

“Surtimos para las Pickups en Norteamérica, eso ha sido un factor exitoso que nos ha llevado a crecer más allá del promedio de la industria”. Sin embargo el riesgo está asociado a que, como la minera, el automotrices es un sector cíclico.

La solución para seguir en este cíclico de alza será “ir cada vez más a sub-ensambles y dar mayor valor agregado a los productos al gran mercado de carros ligeros”, añade.

Por ahora la compañía no está en posición de necesitar grandes cantidades de inversión para tomar más producción y mercado, consecuencia de que en la segunda mitad de los 90 entró en una fase de crecimiento y modernización con más de 240 millones de dólares en inversiones para la modernización de sus equipos.

Por eso las inversiones programas serán de 10 millones de dólares en 2004 cifra semejante a la de 2003. Fortuna confirmó con varios de los tenedores de europapel comercial que bancos como JP Morgan en San Antonio, Texas, se apegaron a las leyes de los mercados de deuda que protegen a los pequeños inversionistas en ese país y decidieron, vía la mediación, recomprar hasta en 60 por ciento el papel de los inversionistas mexicanos. SanLuis, por su parte, podría seguir el ejemplo para no ampliar el mal precedente que dejó en el mercado de europapel comercial.